Decadencia moral en Podemos



El Chorrillo, 14 de febrero de 2017

Que se nos cuelen/se me cuelen por los resquicios del entendimiento tantos tantos errores de apreciación respecto a algunos líderes de Podemos es algo que a las puertas de los setenta debería avergonzarme, que después de tantos años, tantas experiencias y tantos libros leídos uno no sepa distinguir a primera vista a un bribón, un farsante, de una buena persona es algo que a veces me descorazona. Uno, que va de inocente por la vida, una ingenuidad a veces aparatosa, termina cayéndose del guindo tan tarde que cuando echa la vista atrás se avergüenza de haber defendido a capa y espada a personas que más tarde resultan cuanto menos ser bochornosamente vulgares, cuando no moralmente depravados.

¿Por qué uno puede llegar a equivocarse tanto? Probablemente porque estamos tan tan deseosos de encontrar un camino a la esperanza que cualquier charlatán disfrazado de poeta, gurú o dirigente político que pueda alimentar nuestros deseos de cambio y justicia puede engatusarnos con tópicos hechos a la medida de las circunstancias. Tengo en este momento en la cabeza a Monedero, pero hay otros muchos; aprovechados, conspiradores, ansiosos por detentar el poder, mentirosos, trileros. Un puñado de gente de Podemos ha pasado por ese proceso de metamorfosis a lo largo de estos dos últimos años por mi cabeza. Gente a la que apreciaba, escuchaba con gusto y sentía que defendían mis mismas ideas y a los que poco a poco sus actos van desenmascarando hasta el punto de convertirse, en una nueva percepción liberadora, en auténticos usurpadores del espíritu más noble y solidario de aquellos días del 15M. Que Monedero me parezca hoy una auténtica basura después de haber leído alguno de sus libros y muchos de sus artículos tiene que ver con el hecho de que junto a la inteligencia de algunos individuos crece en su interior una tal bajeza moral que es imposible que sus palabras, sus escritos, sus ideas puedan sostenerse tras la capa de estiércol que las cubre. Coloco bajo estas líneas un ejemplo de lo que digo; quizás ello me ahorre más explicaciones.



Respecto a Pablo Iglesias, aparte su engreimiento y la soberbia que derrocha a todas horas (unidad y humildad: ja, ja y ja), y frente a la cual yo quise ser sordo durante tanto tiempo cegado por el buen papel que desempeñó en la creación de Podemos (nunca dejaremos de agradecérselo), sólo empecé a verlo claro en cierta ocasión en que tachó a Cayo Lara de miserable moral porque éste había defendido que lo de Espinar era una sencilla especulación; lo dijera Agamenón o su porquero, añadía. En aquella ocasión pillé un tuit del profesor Torres López en el que contestaba a Iglesias diciéndole que ya quisiera éste ser la mitad de honesto que Cayo Lara. Tras las bambalinas empezaba a comprender muchas cosas. La consideración del líder, a la que yo me había sumado de buena ganas aunque no sin buenas raciones de crítica, estaba viniéndose abajo. Tras esto no tardó en llegar el mes de diciembre del pasado año, en que Iglesias, volcando todas sus fuerzas en montar los mecanismos para conseguir un poder absoluto, de él y sus allegados, dentro del partido, diseñó/diseñaron un modelo electoral que punto por punto pudiera consolidar a su equipo en una estructura piramidal propia de un régimen dictatorial. Se volcaron en ello. Salieron vencedores. Los inscritos de Podemos partidarios de esta visión autocrática del partido fueron mayoría.

Iglesias, de haber pasado a la historia como cabeza de la creación de un partido que recogía la antorcha que había prendido con el 15M, pasaba a constituirse en una especie de líder carismático que asumía con esa mayoría absoluta que caracteriza a los regímenes totalitarios las riendas y los hilos de todo el aparato, sostenidos de cerca por aquellos a los que Luis Alegre había dado el honroso apelativo de conspiradores.

El tercer ejemplo de este largo recorrido de desmitificación recae en la persona de Pablo Echenique, defensor a capa y espada de un reparto del poder en el partido, defensor de una secretaria colegiada. Todavía le estoy viendo en Vistalegre desde su silla de ruedas retando a Pablo Iglesias a organizar un partido democrático con un reparto de poder, algo donde las bases asumieron muchas más responsabilidades, todavía le estoy viendo… pero no, por el camino este hombre cambio de opinión y entonces la democracia ya se la trajo floja, chúpame la minga, sí, y entonces se dedicó “científicamente” a algo que sirviera provechosamente a su jefe y últimos allegados para estar en lo alto de la Torre de Babel. Echenique tiene menos votos que Errejón en las últimas elecciones y sin embargo está por encima de él, “tiene más puntos”. ¿Cómo? Misterio de la fe. El señor Echenique, científico de profesión, echó mano de la ingeniería electoral y sacó de su chistera ese conejo. Algo más difícil que transformar el agua en vino, pero, sí, señor, lo consiguió. A través de este juego de magia que votaron los adeptos de Iglesias, se consiguió, por ejemplo, que Urbán y su equipo, que hubieran conseguido siete representantes en el CC en un justo e irrenunciable proceso proporcional, tuvieran solamente dos. Ya me contarán todos los inscritos de Podemos que votaron Desborda cómo coño algún día van a defender en el futuro una justa ley electoral a nivel de estado después de votar esta obra maestra del simpático Echenique. Mamandurrias donde las haya, señores inscritos votantes de Desborda.

Y el señor Manolo Monereo, ¿eh?, recién llegadito del PC arremetiendo contra Errejón desde las columnas de El Cuarto Poder, de fuera vendrán y de casa me echarán, y bendecido por Iglesia? Tan descarada la cosa que no tiene desperdicio.

Sí, ya me estoy viendo a los hooligans de turno aporreando bajo estas letras con insultos y delicadeza por el estilo. En Reddit hay muchísima gente que razona y argumenta impecablemente, pero, amigo, no les digas a los otros algo que no les guste porque ya han sacado la navaja para destriparte y ponerte a parir (de argumentos nada, que eso no está al alcance de todos).

El tema de mi argumentación es sencillo. Nuestros deseos más caros intentan cobijarse contra las inclemencias del tiempo, contra la injusticia allá donde puede o tiene oportunidad; surgen entonces los líderes, buenos y malos, los gurúes, las gentes de buena voluntad, los mentirosos, los carentes de moral. Y todo está tan revuelto, que uno confunde sus sueños y se agarra a una clave ardiendo. Y ese clavo ardiendo puede ser un rufián, alguien netamente inmoral, como ese señor profesor del perro de Goya, también él con un aire de arrogancia y chulería de hacer vomitar, o gente de bien. Y ahí es donde uno se puede equivocar. Ahí es donde a mi me duele, me duele seguir siendo el imbécil de siempre que volcó su lucha y su ilusión tras la muerte de Franco en los que todos sabéis y que ahora tantos años después ha vuelto a caer en la misma trampa con Iglesias y sus cortesanos de turno.

No voy a anular mi inscripción a Podemos, me han convencido para que siga aquí dando la vara, aportando mi grano de arena para intentar que esta perversión que se ha producido en Podemos se revierta o que en el peor de los casos ese tercio que componemos el partido y que defendemos una organización realmente democrática reunamos fuerzas suficientes para crear un nuevo partido, que acaso no tenga unos objetivos muy dispares a los del partido actual, pero que por lo menos salve a la gente que ha puesto ilusión en el cambio de esa decadencia moral en la que ha entrado Podemos.



La Alta Ruta de Gredos


El Chorrillo, 13 de febrero de 2017

Días atrás algunos compañeros de montaña del Facebook rociaban sus perfiles con el aroma de los recuerdos, precisamente de una casi legendaria ruta que con tanto entusiasmo recorríamos cada invierno en Semana Santa hace ya unas décadas; tiempos de cuando éramos jóvenes y trajinar por Gredos, hacer la integral del Circo, vivaquear junto a la Laguna Grande helada, subir el estrecho corredor que llevaba a la cumbre del Almanzor, o trepar por la pared del Perro que Fuma eran la materia de que estaban hechos nuestros sueños cada fin de semana que se aproximaba. Hablaban con emoción de la Alta Ruta de Gredos, una empresa señera que reunía a montañeros de toda España sobre la cordal que lleva desde los altos de la Sierra del Valle, el puerto del Pico, la Galana, el Circo de Gredos, hasta el valle de Bohoyo, el pequeño pueblo serrano que nos recibía al final de los tres días de travesía con la hospitalidad de la buena comida y el calor de haber cumplido un hermoso proyecto.

 Alta Ruta 1969. Camino de La Mira

Mi memoria de aquella Alta Ruta está hecho de retales, aquí o allá un recuerdo, una larga marcha por las lomas tras el puerto de El Pico, una noche heladora sobre la dorsal anterior a la Galana en que el techo de la tienda había condensado nuestra respiración convirtiéndolo en una plancha de hielo, una delicada travesía bajo Los Campanarios después de haber dejado atrás Los Galayos, un descenso con los esquís desde el Morezón por una pendiente de nieve que para un pato del esquí como yo imponía un respeto considerable. Un día en que el la hoya del Circo de Gredos se convirtió en un hervidero y en que era necesario esquiar sin ropa y hacer tenderetes con bastones y esquíes buscando un poco de sombra en el propio Circo cuando llegó la hora de la comida. Y a la mañana siguiente, cuando la luna y un sol hundido todavía en levante pintaban dos laderas, una pálida y amarillenta, otra de luz de amanecer, en medio de las cuales ascendíamos lentamente empujando nuestros esquís sobre una nieve polvo tendida en la oscuridad con su tenue color rosado. Las sombras devolviendo sus formas al paisaje incipiente que surgía de la noche y el silencio, hurgando en los huesos junto al frío punzante de la madrugada. Las piernas probando esas mañanas el sabor de las horas memorables, llana y admirable simplicidad de ese mundo blanco, inhóspito y tan bello. Las pieles de foca acariciando apenas la nieve con un ritmo preciso, siseante, matemático; los bastones dibujando círculos alternativos junto al camino. Lejos, delante, detrás, otros grupos que ascendían por el borde del alba. La fila alargándose hasta perderse en los promontorios superiores de la Laguna Grande. Han pasado muchos años desde aquello, pero con cuánto calor los retiene todavía la memoria.

 Alta Ruta 1969. Gerardo Blázquez

Tras sobrepasar la Galana, ya con el sol rosando el manto blanco del delicado paso del Belesar, donde a veces era conveniente colocar cuerdas fijas para facilitar el paso, el callejón de los Lobos a la derecha, la fuente de Los Serranos más abajo, el mundo se volvía más humano, teníamos enfrente el larguísimo descenso de la garganta de Bohoyo, un valle blanco que pareciera perdido en algún remoto rincón del mundo. Al final Bohoyo se convertía en una fiesta donde comer un trucha tras otra alternada con largos sorbos de vino blanco era el placer de las grandes ocasiones. Mi última Alta Ruta no acabó en borrachera de milagro. El vino y las truchas me produjeron un bienestar tan reconfortante que me quedé sopa nada más subir al autocar. Las murallas de Ávila se veían en la ventanilla cuando desperté de mi modorra. Mi cuerpo era una cosa cálida y feliz mientras las montañas nevadas iban quedando lejos.

Busco en viejos álbumes de fotos algún rastro de aquellos días. Sólo se salvaron cuatro o cinco imágenes. En una aparece Gerardo Blázquez, en otra el Pichón, Enrique del Pozo; también Manolo, Javier Mayayo, Pedro Díez, alguien de quien no recuerdo el nombre. Alta Ruta de 1969, dicen los pies de foto. Los rostros se confunden en la memoria. 

Alta Ruta 1969. Pedro Díez, Javier Mayayo, Alberto de la Madrid, y ?

 Alta Ruta 1969. Manolo
 El Pichón (Enrique del Pozo). Alta Ruta 1969





El primer cuerpo de mujer que tocaron las yemas de tus dedos


El Chorrillo, 12 de febrero de 2017

Hoy me desperté pensando en escribir sobre mujeres, pero las noticias del día me jodieron una especie de inspiración virginal que llevaba mi memoria a recordar el temblor de cuando mis manos tocaron por primera vez un cuerpo de mujer. Tengo que quitarme la resaca que las noticias han dejado en mi cuerpo, pero no soy capaz de ello. El viento suena fuerte fuera de  mi choza, las ramas se agitan salvajemente como confabuladas para ahuyentar todo intento de apaciguamiento. Echo un vistazo a unas cortas anotaciones que hice antes de levantarme de la cama, pero al final de ellas me tropiezo con algo que añadí posteriormente en el tren de cercanías, algo que hablaba de la autodestrucción de Podemos, jodía insidia que me persigue desde temprano. Íbamos en el tren hacia el Congreso, a Vistalegre, cuando se me ocurrió abrir el periódico; una filtración al Diario.es había hecho saltar por lo aires nuestras ganas de asistir a tal Congreso. Nos bajamos en la primera estación y cogimos el primer tren de vuelta a casa.



Ahora trato de distanciarme, trato de recuperar esas primeras sensaciones de la mañana. No hace mucho, en un blog que escribo cuando me voy por ahí a caminar por el mundo, hablaba de cómo debería ser morirse algún día (Link). Allí la muerte me la imaginaba ovillado en el cuerpo de una amante. Contaba la historia de una hermosa ascensión en los Alpes en la que quedamos atrapados por una tormenta y que se saldó, tras pasar la noche en una grieta de un glaciar, abrazado a un cuerpo de mujer. Sucede que uno intenta comprender pequeñas parcelas de la realidad que le asedian o le han asediado durante toda la vida un día sí y otro también y ni por casualidad encuentra solución. Quizás la mujer sea el misterio más indescifrable por el que pueden trajinar los pensamientos del hombre. Cada vez que abres un libro o ves una película es casi imposible que, a los pocos minutos de empezar la película, pasar las hojas de los primeros capítulos, no tengamos delante ese misterio de hombres y mujeres mirándose, buscándose, deseándose, amándose. Ese deseo misterioso y oceánico que nos atrae a unos hacia otros, por más que uno quiera entenderlo o explicarlo es algo imposible de comprender. Desde Darwin es verdad que algo podemos explicar de esta atracción, pero resulta una explicación que en bruto podemos aceptar, podemos decir sí, esto pasa por esta o la otra razón; sin embargo, a la altura que estamos, después del recorrido de cientos de miles de años desde que bajamos de los árboles, nuestra razón sigue tropezando contra un muro de misterio cuando uno examina sus inclinaciones, sus deseos o sus fantasías. Pareciera que los brazos de una mujer, su regazo fuera el destino que uno deseara no sólo para los meses de gestación en el vientre de la madre sino también para alcanzar la plenitud como persona.

¿No sucede que toda la vida la pasemos soñando en femenino? ¿No es una gran mayoría de nuestro juego social un guiño al sexo opuesto? ¿Qué es todo ese empeño femenino de aparecer ellas guapas en todo momento, sino una manifestación que les lleva al encuentro de ese misterio que se nos cruza en el camino a cada instante? ¿Cuánta energía gastamos en estas inapreciables "tontunas" :-)?

A mí, que me da por aporrear el teléfono con los dedos a menudo, me sucede con alguna frecuencia que, sin comerlo ni beberlo y sin darme cuenta, se me cuele en la escritura un trozo de ternura, el perfume de un escote, la infinita suavidad de unas caderas; sí, tanto que a veces me paro y me pregunto, oye, tío, tú estás un poco chalado, ¿no? La verdad es que son cosas que no duelen, que si no tendría que ir al médico; por el contrario tratándose como se trata de asuntos tan agradables, lo que me queda, me digo, es seguir dándole vueltas a la manivela del organillo. El franquismo y los curas nos hicieron tan "castos" que terminamos creyéndonos durante décadas que nuestros más delicados y entrañables deseos eran materia para ir al infierno de cabeza.

Después está lo otro, el hecho de que las historias con mujeres vengan a terminar salvo raras excepciones en lo mismo. Eso también sería un gran misterio. Pero lo es más esa incomprensible desazón que tarde o temprano se agarra a los cuerpos y a las almas de los humanos cuando la llamita del deseo o la curiosidad prende en los sentidos. He leído en lugares diferentes que hay que tener cuidado con los misterios, que no es en modo alguno conveniente descifrar todos. Los misterios, lo nuevo nos arrastran, tiran de nosotros, nos mantienen en vilo, llegar a Ítaca, al final del camino no es ningún chollo. De ahí que el erotismo pueda llegar a consumarse en un arte cuando demora, juega con el deseo, retiene como buen gestor de nuestro gozo partículas de deseo tras las almenas.

En los alrededores de mi choza la oscuridad se ha hecho dueña del entorno. Llueve. Con los ojos cerrados recreo la imagen del primer cuerpo de mujer que las yemas de mis dedos acariciaron. Ahora me siento un poco más feliz que este mediodía.



Adiós, Podemos

La autodestrucción de Podemos.

Pablo Iglesias impone sus listas, sus documentos y su persona. Echenique, el urdidor de la campaña contra Errejón y autor de la norma electoral no proporcional hecha para favorecer al equipo de Iglesias, segundo más votado. Los conspiradores de que hablaba Luis Alegre se hacen con todo el poder. Ya estamos otra vez en los años ochenta. Tanta ilusión, tanto trabajo tirado por la borda. Adiós, este no es el Podemos en que había depositado mis esperanzas. Todo se va a la mierda, todo el poder para el secretario general; que le aproveche; la dictadura y el dirigismo desde el vértice de la pirámides se impone en Podemos. Habrá que buscar las esperanzas en otra parte.

Por lo que leo hoy por la mañana es falso ese slogan que ayer se coreaba en Vistalegre: unidad. Lo que se ha elegido es un rodillo de unos sobre otros, basta analizar la norma electoral y los documentos ganadores votados, eso sí, democráticamente por la mayoría. En Podemos queda instaurada una democracia que cuanto menos es torticera.

Han vencido democráticamente las propuestas menos democráticas. Ergo, habrá que buscar la democracia en otra parte. Ya estamos otra vez en los tiempos del tándem Felipe González-Guerra. Una vez construida la pirámide sólo falta cubrir las rendijas de los sillares con el cemento de las buenas palabras para consolidad la hegemonía absoluta del líder.

Retrocedemos a los tiempos anteriores al 15M.





Unidad, el hilo de una emoción


El Chorrillo, 11 de febrero de 2017

Estoy en Vistalegre. Esperamos. El comienzo del acto se demora. Al fin, la música, voces, una pequeña procesión de gente aparece por la derecha del recinto. Son los componentes de las tres listas. Aplausos. Y de golpe empieza a surgir como del vientre de un gran monstruo marino, primero numerosa, después multitudinaria, salida de las gargantas de miles de personas, la palabra "unidad". ¡Unidad! ¡Unidad! ¡Unidad! Y enseguida descubro que no puedo gritar, que la emoción me ha subido a la garganta, que mis palabras se atascan entre las cuerdas vocales. Todo el mundo en pie repite, como si las palabras salieran del fondo de un inmenso clamor largamente retenido en el esófago, la palabra unidad. ¡Unidad! ¡Unidad! ¡Unidad! Esto es y será la esencia de este primer día de congreso.



Y llegan los discursos, Iglesias, Errejón. En fin, estamos tan acostumbrados a oírlos, que apenas son más que la prolongación de la última entrevista que vimos ayer tarde. Sólo cabe resaltar la interrupción de los asistentes para con cualquier disculpa corear ¡U-ni-dad! ¡U-ni-dad! ¡Sí - se - puede! ¡Sí - se - puede! Estamos volviendo a las raíces, a nuestro grito de guerra y de hermandad más querido: ¡Sí se puede!

Pero estaba por llegar el verdadero terremoto de la mano de Miguel Urbán. Mi querido descubrimiento de esta mañana. Miles de personas de nuevo coreando ¡Unidad! Urbán se hace creíble, su robusta voz llamando a la unidad y nombrando a las cosas por su nombre es la voz en ese momento de miles de militantes. El hilo de la emoción vidria los ojos, sube desde dentro de nuevo como en las grandes ocasiones en que el alma convulsionada por la pasión de una ilusión, una esperanza, se encuentra de pronto en el medio líquido de una emoción que viene de muy lejos, muy lejos, saltando por encima de los precipicios que hemos cavado estas semanas, meses atrás, para llegar a nosotros nuevamente impoluta y fresca.

Naturalmente no es un programa, un calendario, unas alternativas de uno u otro grupo lo que alimenta hoy al auditorio, esto es pura emoción, algo que sólo tiene que ver con lo más íntimo de nuestras propias convicciones. Y la emoción no necesita programas ni estrategias, y a veces ni siquiera líderes, la emoción nace, explota por los ojos y el pecho y nos dice lo que realmente está pidiendo nuestro ser más profundo, una hermandad que nos reconozca por encima de las discrepancias como un grupo destinado a convertir este pozo de mierda que es nuestro país en un lugar habitable y solidario.

Esta es la esencia de este primer día de Vistalegre II, la sensación de solidaridad, de deseo de fraternidad, de unidad. Dicen que un partido político no se sostiene sólo con la emoción. Probablemente, pero si ese partido, Podemos, no se alimenta desde el principio por la fuerza arrasadora de la emoción estamos perdidos. Después tocará el trabajo del día a día, los proyectos, las votaciones, pero para entonces el horno ya estará caliente, la voluntad de unidad y cambio, que los dirigentes deben recibir como un mandato irrenunciable, habrán servido para empujar la maquinaria de Podemos en la dirección oportuna, la del cambio, la de búsqueda de la justicia social y económica.


¿Será alguna verdad que las bases de Podemos seamos realmente la sangre que mueve la maquinaria y la voluntad del partido?

Bienvenida sea la crisis en que estamos metidos (en Podemos)


El Chorrillo, 10 de febrero de 2017

Como agua de mayo debería ser tenido lo que está sucediendo estos días en Podemos, esto y toda aquella basura que algunos generaron en Navidad en torno a Íñigo Errejón. Bienvenida, ¿por qué? Voy a tratar de explicar por qué a mí me parece así.

¿Quien podría decir si todo esto no hubiera tenido lugar que conoce a los dirigentes del partido, que conoce sus ambiciones personales, que conoce hasta dónde el mantra de "la gente" con el que nos llenan los oídos es sólo una pequeña parte de espurias ambiciones? Tantas cosas.

Todo lo que hierve en el subsuelo podemita o tras la fachada más o menos bonachona de todas las relaciones sociales y políticas de la organización se habrían quedado como una enorme tenia dando vueltas por su tubo digestivo destruyendo a la larga su interior si no nos hubiéramos dado cuenta a tiempo: una tenia que tarde o temprano habría devorado nuestro organismo, nuestra convivencia, convirtiéndonos en uno más de esos partidos en donde la lucha soterrada de barones, aprovechados, estafadores de turno habría terminado por minar nuestras raíces, las de Podemos. Ahora, con las cartas sobre la mesa, no todas, no vayamos a ser ingenuos, con las luces alumbrando los rincones oscuros de la breve historia de nuestro partido, va a ser más fácil seguir trabajando por una organización democrática. Si todos los grupos, facciones o modos de entender cómo ha de funcionar Podemos hubieran escondido hipócritamente sus diferencias y hubieran dicho sí a todo lo que la corriente mayoritaria planteara, estaríamos en el principio del fin de eso que tanto se airea: nuestro ADN fundacional.

A estas alturas, por ejemplo, nos son sobradamente conocidos gente como Monedero, Iglesias, Errejón, Monereo, el señor Echenique, y así un largo etc. El que quiera entender que entienda, sólo basta recurrir a la hemeroteca reciente para saber dónde está cada uno y cuales son sus deseos más queridos. A partir de ahí, creo que es mucho más fácil construir un Podemos coherente y democrático, pese a los hooligans y fanáticos de todo tipo que, claro está, no pueden faltar en cualquier rincón del planeta de la misma manera que la cizaña y las malas hierbas son compañeros habituales de la huerta. Sólo se necesita saber leer, contrastar e interpretar por uno mismo la información que nos llega cada día a través de los medios.

En ese proceso poner en su sitio a tantos personajes es esencial; ahí tenemos en el apartado de los falsos poetas y gurúes al "bueno" de Monedero, sin ir más lejos, convertido en la cizaña más empozoñosa que podíamos imaginar; ahí tenemos ese "el poder del partido no es una tarta" de Irene Montero intentando hacerse con la tarta entera; o al maño Echenique diseñando un sistema electoral a la medida de Iglesias, el hombre que en Vistalegre I defendía a capa y espada un secretariado colegiado; a Iglesias en persona con los pies hundidos en un deseo irrenunciable de acumular poder; a Monereo recién entrado en Podemos procedente del PC intentando aplastar desde la prensa a Errejón.

Y lo que ni Luis Alegre ni Fernández de Liria se atreven a decir, la cuestionabilidad de Pablo Iglesias como líder, que queda en entredicho por múltiples razones, la principal de ellas su desmesurado deseo de acumular poder de decisión en todos los frentes, junto a su escasa habilidad para flexibilizar sus posiciones, amen de ser incapaz de asumir y dar respuestas a críticas de importancia como las hechas por Alegre y Fernández de Liria; amén de su nula modestia y su bochornosa actitud respondiendo a las críticas con insultos y menosprecios. Iglesias lo más importante que pudo hacer en su vida ya lo hizo, así que un puente de plata, como decía el de Cayo Lara, y adiós. Hay un cuento de Tolstoi que retrata perfectamente la situación de Iglesias. A un campesino se le ofrece la oportunidad de poseer toda la tierra que sea capaz de encerrar caminando a lo largo de toda una jornada. El campesino traza un itinerario tan ambicioso que las veinticuatro horas del día no son suficientes para cerrar el círculo de lo que podía haber sido su territorio. Muere en el camino.

Cuando Montiel, el líder de Podemos de Valencia, asigna a Iglesias un papel muy parecido a alguno de nuestros dictadores modernos; cuando el líder de Castilla La Mancha habla de los que "sobran" en Podemos, muchos, todos los que no piensan como él o sus camaradas del equipo de Iglesias; cuando "el mejor filósofo de España", Luis Alegre, según Irene Montero y el mismo Pablo Iglesias, habla de algunos dirigentes del equipo de Iglesias como grupo los conspiradores; cuando Iglesias habla de extirpar, que suena a stalinismo puro sin más. Cuando, tantos cuandos sin respuesta, todo esto está en los medios, ¿sucederá que nada sea verdad, que todo sea puro folclore para hacerles perder puestos en el CC? Por favor.

Este saber quién es quién en Podemos nos va a ahorrar mucha confusión en el futuro. Después de todos estos vientos y estas tormentas, la atmósfera va a estar mucho más limpia, veremos mejor, todos podremos decidir con mejor juicio quién merece estar en los órganos de dirección y quienes no.



Quizás sea orientativo ver de qué parte está la mayoría del equipo originario de Podemos. En la foto los señalados con un círculo pertenecen actualmente al equipo Recuperar la ilusión.

"Extirpar". ¿Está preparando Iglesias ya la purga stalinista que nos espera?


El Chorrillo, 7 de febrero de 2017


¿Quién viendo la situación previa al 1917 en la Rusia zarista no habría subscrito las bondades de aquella revolución? Y sin embargo llegaron las purgas y... las extirpaciones y el exterminio.

¿Quien en su sano juicio viendo la situación de España de estos años no habría suscrito los planteamientos de Podemos? No imagino a ninguna persona de bien que no pudiera suscribir los objetivos sociales y políticos que plantea Podemos y, sin embargo, y de manera totalmente incoherente ahí tenemos a Iglesias hablando de "extirpar". "(Extirpar: 1. tr. Arrancar de cuajo o de raíz.2. tr. Acabar del todo con algo, de modo que cese de existir. Extirpar los vicios, los abusos.3. tr. En una operación quirúrgica, quitar un órgano o una formación patológica). Las tres acepciones valdrían, pero sobre todo la segunda, con ese final inequívoco: "de modo que cese de existir". La cita corresponde a Jorge Plaza, un comentarista de Infolibre.



A Iglesias no le ha gustado que "el mejor filósofo que tenemos en España", según afirma él mismo e Irene Montero, Luis Alegre, le haga una crítica que pone en entredicho a la parte más notoria de su equipo, y entonces tira de cheira y no duda a afirmar que quiere ganar en las próximas elecciones de Vistalegre II para extirpar este tipo de comportamientos. Me pregunto, que si esas extirpaciones van dirigidas contra un amigo de veinte años a la vez cofundador y exdirigente de Podemos, qué no será capaz de tramar este hombre en otras situaciones y circunstancias. "Extirpar" no está lejos de ese otro concepto,"exterminar"; hacer desaparecer, privar de existencia a todo aquel o aquello que...

Iglesias, siempre tan brillante e inteligente, aparece con las palabras que siguen como un perfecto imbécil: "Esta dinámica según la cual alguien se enfada y escribe un artículo en prensa para convertirse en titular y para que todo el país hable de ti es algo que hay que extirpar". Cuando alguien te hace una crítica seria y de importancia sobre los problemas de Podemos, a ti no te sale otra cosa que insultar y llamar a la extirpación. Qué discurso más mísero. Para Iglesias, cuando Luis Alegre habla de conspiradores y cortesanos, es que Alegre está enfadado y quiere convertirse en titular. ¿No es así toda la zafiedad con la que se prodiga el PP desde hace décadas?

Después de estas palabras, ¿puede uno confiar el destino de Podemos a alguien que expresa que puntos de vista diferentes a los sustentados por él deben ser extirpados? ¿Puede el "filósofo más importante de España" estar tan errado en sus análisis? ¿No tiene Iglesias nada que decir a ese análisis, sólo insultar y proponer la extirpación del disidente?


Me atrevo a decir que el Iglesias que "extirpar", puede ser un peligro no sólo para Podemos sino también para nuestro país. Podemos necesita gente más equilibrada y con un sentido de la democracia y del diálogo mucho más afinado. 

Decir antes de terminar que soy un convencido converso de Podemos y que no creo que ninguna otra fuerza en España esté en mejor situación para contribuir a la mejora de nuestro país, razón por la que sigo apoyando a Podemos. Creo que en el partido hay gente mucho más demócrata y madura que Iglesias para liderar esta fuente de emoción y esperanza que es y debe seguir siendo Podemos. Mi voto para Secretario General quedará en blanco después de leer este suelto de Infolibre.